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Aquí compartimos historias, consejos y novedades sobre nuestra leche infusionada con lavanda, para que disfrutes cada sorbo con calma y bienestar.

5/8/20241 min leer

A delicate lavender sprig resting gently on a glass of creamy milk, bathed in soft natural light.
A delicate lavender sprig resting gently on a glass of creamy milk, bathed in soft natural light.
¿Sabías que...?
  • La palabra "lavanda" proviene del latín lavare (lavar). Aunque hoy la bebemos para limpiar el estrés, los antiguos romanos la usaban en sus baños para purificar el cuerpo y la mente antes de dormir.

    Se dice que la Reina Victoria de Inglaterra era una fanática absoluta de la lavanda. La usaba en su té, en sus sábanas y hasta para limpiar los suelos de palacio porque creía firmemente en sus propiedades para calmar los nervios. Ademas, el color lila/morado de la lavanda está asociado psicológicamente a la espiritualidad y la calma. Ver el color mientras bebes la infusión refuerza el efecto placebo de relajación en tu cerebro.

  • Existen más de 40 especies de lavanda. La que usamos para la leche es la Lavandula angustifolia (lavanda inglesa), que es dulce y floral. Otras variedades pueden saber a jabón o ser demasiado amargas.

  • En la Edad Media, se ponían ramitas de lavanda debajo de la almohada para ahuyentar los malos sueños. Hoy, hacer una "Moon Milk" de lavanda es la versión moderna y deliciosa de esa antigua tradición.

  • Además de relajarte, la lavanda tiene propiedades polifenólicas (antioxidantes) que ayudan a tu cuerpo a combatir el envejecimiento celular mientras descansas.